jueves, 7 de abril de 2011

En ciertas reencarnaciones, nos dividimos. Así como los
cristales y las estrellas, así como las células y las plantas,

también nuestras almas se dividen.

Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas se
transforman en otras dos, y así sucesivamente,
estamos esparcidos por buena
 parte de la tierra.


Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el ANIMA MUNDI,
el Alma del Mundo.

En verdad, si el ánima mundi se limitara a dividirse, estaría
creciendo pero también quedándose cada vez más débil. Por eso,
así como nos dividimos, también nos reencontramos.
Y ese reencuentro, se llama Amor.

porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una
parte masculina y una femenina.

...En cada vida, tenemos una misteriosa obligación de
reencontrar por lo menos, una de esas Otras Partes...

.
..- ¿Cómo es posible reconocer a la Otra Parte? -

Es posible conocer a la Otra Parte por el brillo en los ojos:
esa, es la tradición del sol; así, desde el inicio de los
tiempos, las personas reconocían a su verdadero amor.
Según la tradición de la luna, existe otro
procedimiento: un tipo de visión que mostraba un punto
luminoso
situado encima del hombro izquierdo de la Otra Parte.

. Corriendo el riesgo del fracaso, de las
decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar
el Amor.

....Quién no desista de la búsqueda, vencerá.

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